¿Ha soñado alguna vez con instalar un proyector en su salón? Si es así se habrá dado cuenta de que están muy mal pensados. Los proyectores se inventaron para la mesa de reuniones, no para la casa, y para ponerlos en el salón hay que colgarlos, normalmente del techo.
A alguien de LG se le ha debido de encender una lucecita durante el diseño de este AN110 -aún no hay página del producto oficial en la web de la empresa- porque sin duda es un proyector construido de una forma mucho más lógica. Se puede instalar directamente en la pared ya que la salida del cañón de luz está en lo que tradicionalmente sería la parte superior de un proyector corriente. Una vez colgado, apenas sobresale 10 centímetros de la pared. Vamos, que prácticamente es un cuadro. Además, hay que reconocerlo, es bastante atractivo.

Utiliza tecnología DLP para alcanzar una resolución de 1.280 x 780 píxeles —imagen panorámica y de alta definición compatible con es estándar HD- y tiene un sistema de corrección para el efecto trapecio vertical u horizontal que se genera cuando la imagen no se proyecta frontalmente. La potencia lumínica es de 1.000 lúmenes ANSI y el contraste de 2.500:1. La vida útil de la bombilla es de 4.000 horas, lo cual está muy bien cuando te gastas casi 3.000 euros en el dispositivo.

Es mucho dinero, pero dicen los puristas del cine que un proyector es la mejor forma de llevar la magia de la gran pantalla al salón de casa. Yo estoy de acuerdo. Por cierto, también puede colocarse sobre la mesa gracias a una peana especial.

Fuente: Gadgetoblog