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La Coctelera

Categoría: Curiosidades

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Un robot que come moscas

En Inglaterra diseñaron una máquina capaz de generar su propia energía de una manera inusual.

La era de los robots ya llegó, pero por ahora los modelos que vieron la luz distan mucho de las predicciones de miles de dibujos animados, historias de ciencia ficción o películas. Tanto es así que el último desarrollo en robótica que viene desde Inglaterra tiene muy poco de Terminator o Arturito, sino que se parece más a uno pensado por alguna mente escatológica. Y si, la idea suena un poco inmunda, pero es real: el robot Ecobot II es capaz de desarrollar su propia energía mediante la ingestión de moscas.

Según publica la prestigiosa revista New Scientist, la idea pensada por un equipo de investigadores de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE) de Bristol, es que el robot produzca su propia electricidad mediante las moscas que atrapa y luego digiere a través de células de combustible especiales, que degradarán la glucosa de los esqueletos de los insectos y liberará electrones que generarán corriente eléctrica.

Para que no dependa de baterías, los investigadores instalaron en el robot un especial sistema de digestión: en ocho celdas de combustibles, un determinado tipo de bacterias metaboliza las moscas, libera moléculas de azúcares y con ellas se produce energía eléctrica.

"Denominado EcoBot II, el robot es parte de un intento de construir robots que "liberen y olviden", y que pueden ser enviados a zonas peligrosas e inhóspitas para realizar vigilancia industrial o militar de, por ejemplo, la temperatura o las concentraciones de gas tóxico"

New Scientist

Para eso, está equipado con sensores especiales.

Chris Melhuish y su equipo, responsables del desarrollo del robot, deben suministrar las moscas manualmente a EcoBot II, porque aún están diseñando alguna especie de bomba que aspire los insectos.
"Uno de los grandes aspectos de las moscas es que se pueden atraer", dijeron.

Ocho moscas azules alcanzan para que el pequeño EcoBot II esté satisfecho durante cinco días. Con esta escasa ración, el robot logra desplazarse diez centímetros por hora. "Cada 12 minutos envía además una señal", dijo Melhuish.

El desarrollo incluye otra opción aún más desagradable: como por ahora el robot no puede autoabastecerse, la parte inferior del robot tendrá restos de excremento para atraer a las moscas y esto le dará un mal olor.

Fuente: Ciudad internet

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Aprender a pensar

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.

Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro. El estudiante había respondido: llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ato una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.

Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?. Si, contestó, éste es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.

Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.

En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: "Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo".

En este momento de la conversación, le pregunte si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica

Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más practica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz...y dedicarnos a solucionar OTROS problemas.

Enviado por María Elena Ramírez

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La broma más grande de la historia de la televisión

Ideado por Endemol -creadores de «Gran Hermano»- para la cadena británica Channel 4, un nuevo «reality show» convencerá a los concursantes de que están navegando por el espacio.

LONDRES. Van a ser trasladados a una supuesta base rusa para un entrenamiento espacial de dos semanas, ignorando que se trata de una ficción, y los más aventajados formarán parte de la tripulación que paseará por el espacio durante cinco días en una nave que no saben que es de mentira y que nunca despegará de tierra. Es «la mayor broma de la historia de la televisión», según aseguran los creadores de este nuevo «reality show» ideado por Endemol -el padre de «Gran Hermano»- y que el Channel 4 británico comenzará a emitir el próximo 7 de diciembre.

Los nueve concursantes de «Space Cadets» han sido embaucados, con el consentimiento de sus familias, en un supuesto viaje al espacio que, por inexplicables méritos, se les ha ofrecido la posibilidad de realizar. Aislados ya del mundo exterior, a punto de comenzar su experiencia, Channel 4 acaba de anunciar el contenido del programa, que se ha venido preparando en secreto durante ocho meses. Insiste en que, por increíble que pueda parecer la broma, ninguno de los concursantes sabe nada de la realidad. Tres actores se han unido al grupo para contribuir a crear un ambiente verosímil.

Todos ellos serán transportados de noche en helicóptero a una hipotética base rusa de entrenamiento de cosmonautas, que en realidad son unas instalaciones en suelo británico, a las que llegarán tras horas dando vueltas sobre el mar y áreas despobladas del Reino Unido que no podrán reconocer. Allí todo se ha modificado para adaptarlo a un entorno ruso, incluso los pequeños detalles, desde los enchufes y bombillas hasta el papel higiénico. También habrá el típico olor a col cocida que se atribuye al paisaje ruso.

Entrenamiento de dos semanas

Los concursantes recibirán entrenamiento durante dos semanas, seguidos continuamente por cámaras ocultas que grabarán todos sus movimientos, y finalmente cuatro de ellos serán seleccionados para ir al esperado viaje fuera de la Tierra. Para esa aventura espacial se subirán en la misma nave utilizada por Clint Eastwood en la película «Space Cowboys», realizada a partir de modelos de la NASA.

Un especialista de la factoría de Hollywood se encargará de reproducir los sonidos y los movimientos propios del despegue y de la navegación por el espacio.

A los participantes se les ha asegurado que la nave no saldrá de la órbita de la Tierra, por lo que no habrá necesidad de simular la ingravidez. La misión no es ir a ningún planeta, sino realizar algunos experimentos científicos dentro de la nave, por lo que tampoco deberán abandonarla en pleno «vuelo». Para contribuir a la ilusión de que realmente se encuentran en el espacio, los astronautas tendrán a la vista el globo terráqueo, proyectado en una gran pantalla; en ella podrán ver cómo se forma un huracán sobre el Golfo de México.

Channel 4 emitirá «Space Cadets» durante diez días, cinco de ellos dedicados al entrenamiento en la pretendida base rusa y otros cinco a las jornadas de vuelo espacial, que serán seguidas por 34 cámaras instaladas en la nave. A cada concursante se le ha prometido 7.500 euros por cada día que pasen fuera de la Tierra (se supone que los cobrarán aunque nunca hayan dejado de pisar el planeta).

La cadena no ha desvelado el momento en que descubrirá a los engañados astronautas la verdad, si lo hará en pleno vuelo o a su llegada. En todo caso no habrá un recibimiento para héroes galácticos sino para aventureros ingenuos.

Fuente: ABC.es

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El 2005 durará un segundo más que 2004

La cada vez más lenta rotación de la Tierra obliga a introducir un segundo adicional de manera periódica. Así ocurrirá a las 23:59:59 horas del próximo 31 de diciembre.

El 31 de diciembre de 2005, a las 23:59:59 horas del meridiano de Greenwich, se introducirá un segundo adicional antes de que el reloj atómico marque las 00:00:00 del 1 de enero. Es decir, que de las 23:59:59 pasaremos a las 23:59:60, y después a la habitual marca de las 00:00:00 que indica el inicio de un nuevo día y, en esta ocasión, también el inicio de un nuevo año. Por tanto, el último minuto del año tendrá 61 segundos. En España, y por la diferencia horaria, el segundo adicional pasará a computarse en 2006, a las 00:59:59 del 1 de enero.

La adición del segundo intercalado (o leap second, en inglés) ha sido una práctica habitual desde 1972, año en el que se introdujo el primer minuto de 61 segundos. El objetivo de esta medida es mantener los estándares de medición del tiempo cercanos al tiempo solar.

Tradicionalmente, se ha definido el segundo como 1/86400 de un día solar medio, que viene determinado por la rotación de la Tierra sobre su eje y su órbita alrededor del Sol. Por su parte, los estándares para el tiempo civil están basados en el Tiempo Universal Coordinado (UTC, en sus siglas en inglés), que se mide a través de la extrema precisión de los relojes atómicos.

Debido principalmente a la aceleración de marea de la Luna, la rotación de la Tierra ha ido reduciendo su velocidad progresivamente, de manera que el día solar se ha vuelto más largo a razón de 1,7 milisegundos por siglo. Por tanto, el tiempo calculado por la rotación de la Tierra ha estado acumulando un desfase con respecto a los estándares de tiempo atómico. Es por ello que desde 1961 hasta 1971, el ritmo de los relojes atómicos ha sido constantemente reducido para que se mantenga sincronizado con la rotación terrestre. Pero desde 1972, para mantener el UTC sincronizado con el tiempo solar medio o UT1 (igual al Tiempo Medio de Greenwich, o GMT, en sus siglas en inglés), se ha recurrido a introducir la figura del segundo intercalado, creándose los minutos de 61 segundos.

La medida se aplica cada vez que la diferencia UT1–UTC se aproxima a 0,9 segundos, y es programada a las 23:59:59 GMT del 30 de junio o del 31 de diciembre, dando lugar a la hora 23:59:60 antes de que el reloj indique las 00:00:00 del día siguiente. También se contempla la posibilidad de insertar un segundo intercalado negativo si la rotación de la Tierra se volviera más rápida; en ese caso, tras las 23:59:58 se pasaría directamente a las 00:00:00 del día siguiente.

Al contrario que los días bisiestos, la adición de un segundo intercalado tiene lugar simultáneamente en todo el mundo. Es por eso que el segundo que se intercalará este año tendrá lugar en España a las 00:59:59 del 1 de enero de 2006.

En la siguiente tabla podemos ver cómo la corrección del segundo intercalado ha sido una medida recurrente desde 1972. Con el segundo intercalado de este año ya se habrán añadido 23 segundos, dándose en 1972 el único caso de un año con dos segundos adicionales.

Dado que la velocidad de rotación de la Tierra es impredecible a largo plazo, no es posible predecir la necesidad de recurrir a la adición de un segundo intercalado con más de seis meses de adelanto. Una red mundial de radiotelescopios mide regularmente la velocidad a la que gira la Tierra y la universidad de Bonn es la encargada de coordinar dichas mediciones. El Servicio Internacional de Sistemas de Referencia y Rotación de la Tierra (IERS en sus siglas en inglés) es el responsable de determinar cuándo es necesario un segundo intercalado.

Desde el 31 de diciembre de 1998 no se ha añadido ningún segundo intercalado, ya que la velocidad de rotación de la Tierra se ha acelerado desde 1999. Y puede que la corrección de este año sea una de las últimas. La introducción del segundo adicional puede crear problemas en computadoras interconectadas a nivel internacional, por lo que el 5 de julio pasado, el director del Centro de Orientación de la Tierra del IERS presentó una propuesta para eliminar los segundos intercalados del estándar UTC antes de 2008. Según la propuesta, que está siendo analizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), los segundos intercalados deberían ser remplazados técnicamente por horas intercaladas.

Fuente: Astroseti